Hace un año atrás no me reconocía kirchnerista. Yo fui una de las miles que
abrió los ojos cuando Néstor los cerró. El miércoles 27 de octubre del 2010 me
levanté temprano, estaba contenta por el censo, al que venía defendiendo frente
a lxs gorilas de mis ex compañeros de trabajo;
quería recibir yo misma a lxs censistas. Pero junto con el desayuno me
dieron una noticia in-creible, paradójica.
No lo hubiese creído si lo hubiese visto en TN, pero lo escuché de la
boca de alguien, de quien ninguna maldad puede esperarse, mi abuela, ella anunció entre sorprendida y
compungida, una muerte impensada, una muerte imposible.
Hasta el mediodía, que llegaron las censistas, estuve mandando algunos mensajes
de texto, y haciendo zapping entre los canales de noticias, quizá con la
ilusión de encontrarme con un canal que desmienta o al menos pusiera en duda
tan nefasta noticia.